Cinco razones por las que es bueno llevar a tu perro a guardería canina
18 de mayo de 2020
Hay que aceptarlo: con el ritmo de vida que tenemos hoy en día es muy difícil estar en casa todo el tiempo con nuestros perritos. La escuela, el trabajo, el transporte público, los compromisos sociales… Y lo entendemos, a veces no pasar tanto tiempo con tu peludo puede generarte culpa.
Una de las soluciones más cómodas y seguras que existen es la guardería canina, un espacio diseñado para que tu perrito conviva con otros peludos, coma, tome agüita constantemente y juegue con otros perros, mientras tú haces tus cosas.
Checa las ventajas:
No se queda solito en casa
En general, un perrito adulto -de uno o dos años en adelante- puede quedarse solo en casa unas 6 horas, 8 muy de repente.
Sin embargo, si pasa más tiempo solo es casi seguro que desarrolle conductas de ansiedad y termine por morder muebles, sillones, zapatos u otras cosas de tu casa.
Te quedas tranquilo y te concentras en tu trabajo
Nada de pensar: “ay, Taquito está solo”. Nada de ponerte nervioso en el tráfico porque Kira no ha cenado. Nada de estar en la chamba y no concentrarte al 100 porque te urge salir a pasear a Coco.
En la guardería lo llevas a la hora que tú quieras y puedas y lo recoges antes de las 9 de la noche.
Convive con otros peludos
Es muy importante que tu perrito aprenda a socializar con otros peludos para que cuando lo saques y conozca a otros canes no sea agresivo o miedoso.
Lo ideal es que desde cachorro lo expongas a estímulos diferentes, le permitas jugar con otras personas y perritos de distintas razas, edades y tamaños.
Gasta su energía
Cuando pases por tu perrito estará agotado, por lo que llegará a casa contigo tranquilo y listo para que lo apapaches mientras ven juntos una serie en Netflix.
Tiene actividad física constante
Además de una alimentación adecuada y suficiente es fundamental que tu perro no sea sedentario. Lo mejor es que tenga actividad física suficiente para conservar un peso saludable.

Aunque es normal que los perros se rasquen ocasionalmente, cuando lo hacen con frecuencia puede ser señal de que algo anda mal. Entender la causa es clave para aliviar su malestar y evitar que el problema empeore. Una de las razones más comunes son las pulgas y garrapatas . Incluso si no las ves, basta una picadura para provocar una reacción alérgica. Algunos perros son especialmente sensibles a la saliva de las pulgas y pueden desarrollar dermatitis alérgica, lo que causa picazón intensa, caída de pelo y enrojecimiento de la piel. Un tratamiento antipulgas adecuado y la limpieza profunda del entorno son esenciales. ¿Alergias en mi perro? Otra causa frecuente es la alergia ambiental . Al igual que los humanos, muchos perros reaccionan al polen, al polvo, al pasto o a los ácaros. Estas alergias suelen ser estacionales y pueden provocar picazón en patas, orejas o abdomen. En estos casos, un veterinario puede recomendar antihistamínicos o tratamientos específicos para controlar los síntomas. También hay que considerar las alergias alimentarias . Algunos perros desarrollan sensibilidad a ciertos ingredientes de su dieta, como el pollo, el res o los granos. La picazón suele acompañarse de problemas digestivos o infecciones recurrentes en la piel y oídos. En estos casos, se recomienda una dieta de eliminación para identificar el ingrediente problemático. ¿Resequedad debajo de todo ese pelo? La sequedad de la piel es otra causa común. El clima, los baños excesivos o el uso de champús inadecuados pueden eliminar los aceites naturales del pelaje. Un buen baño con productos hipoalergénicos, una dieta rica en ácidos grasos y una hidratación adecuada pueden ayudar mucho. Siempre puedes buscar apoyo en especialistas estéticos o de grooming . Por último, no hay que descartar causas emocionales. El estrés, la ansiedad o el aburrimiento pueden hacer que un perro se lama o se rasque por hábito. Si notas que lo hace cuando está solo o tras cambios en su rutina, es posible que necesite más estimulación mental, ejercicio o compañía. No dejes de poner atención a tu perrito En resumen, la picazón constante es un síntoma, no una enfermedad. La clave está en observar otros signos —como pérdida de pelo, enrojecimiento o mal olor— y acudir al veterinario para un diagnóstico preciso. Ignorar el problema solo aumentará la incomodidad y el riesgo de infecciones. Un perro sano no debería rascarse todo el día, y con el tratamiento adecuado, volverá a sentirse tranquilo y feliz.










