Hablemos sobre la diabetes en los perros
18 de mayo de 2020
Aunque creas que la diabetes es una enfermedad exclusiva de los humanos, desafortunadamente los perros y los gatos también la padecen.
“A diferencia de lo que sucede en las personas, la diabetes en perros no se clasifica, por lo tanto, solo se maneja el concepto de diabetes mellitus”, explica el coordinador técnico de la Unidad de Animales de Compañía de MSD Salud Animal México, Adrián Polo. “La enfermedad se presenta con mayor incidencia en perros y gatos de edad avanzada -alrededor de 10 años de vida-, pero eso no significa que no pueda presentarse en animales jóvenes”.
Existen algunos signos o síntomas que pueden sugerir que tu perro tiene diabetes. Algunos de estos son:
*El incremento en la cantidad o número de veces en las que hace pipí. Aguas si tu mascota empieza a orinar en lugares en los que ya no lo hacía.
*Bebe más agua de lo normal.
*Tiene más apetito de lo normal.
*Sube o baja de peso sin razón aparente. Esto sucede según la etapa de la enfermedad.
Si sospechas que tu perro está enfermo…
Nunca nos cansaremos de recomendarlo: siempre, siempre, llévalo con su veterinario. Él o ella revisará su historial clínico, le realizará un examen físico completo y un perfil integral (hemograma, química sanguínea y urianálisis, o sea, examen de pipí).
El tratamiento
Si el veterinario confirma que tu perro tiene diabetes, este es el tratamiento que muy probablemente le mandarán:
*Administración de insulina.
*Dieta restringida en carbohidratos, pero alta en fibra.
*Ejercicio.
*Monitoreo casero de niveles de glucosa en la sangre.
Razas con mayor riesgo
Las documentadas hasta el momento: Keeshond, Caniche (Poodle),Puli Húngaro, Pinscher Miniatura, Samoyedo, Bobtail, Daschund, Springer Spaniel, Alaska Malamute, Schipperke, Schnauzer Miniatura, Spitz Finlandés, Chow Chow, West Highland White Terrier, Beagle, Cairn Terrier, Dobermann y Golden Retriever.
Lo más importante: la prevención
De acuerdo con MSD Salud Animal México, la clave para mantener la salud de tu mascota es la prevención.
Esto lo vas a lograr con una buena alimentación acorde a su estado de salud y edad, ejercicio regular -sí, todos los días, sin falta-, desparasitación interna y externa, vacunas a tiempo y revisiones periódicas con su veterinario sin necesidad de que esté enfermita.

Aunque es normal que los perros se rasquen ocasionalmente, cuando lo hacen con frecuencia puede ser señal de que algo anda mal. Entender la causa es clave para aliviar su malestar y evitar que el problema empeore. Una de las razones más comunes son las pulgas y garrapatas . Incluso si no las ves, basta una picadura para provocar una reacción alérgica. Algunos perros son especialmente sensibles a la saliva de las pulgas y pueden desarrollar dermatitis alérgica, lo que causa picazón intensa, caída de pelo y enrojecimiento de la piel. Un tratamiento antipulgas adecuado y la limpieza profunda del entorno son esenciales. ¿Alergias en mi perro? Otra causa frecuente es la alergia ambiental . Al igual que los humanos, muchos perros reaccionan al polen, al polvo, al pasto o a los ácaros. Estas alergias suelen ser estacionales y pueden provocar picazón en patas, orejas o abdomen. En estos casos, un veterinario puede recomendar antihistamínicos o tratamientos específicos para controlar los síntomas. También hay que considerar las alergias alimentarias . Algunos perros desarrollan sensibilidad a ciertos ingredientes de su dieta, como el pollo, el res o los granos. La picazón suele acompañarse de problemas digestivos o infecciones recurrentes en la piel y oídos. En estos casos, se recomienda una dieta de eliminación para identificar el ingrediente problemático. ¿Resequedad debajo de todo ese pelo? La sequedad de la piel es otra causa común. El clima, los baños excesivos o el uso de champús inadecuados pueden eliminar los aceites naturales del pelaje. Un buen baño con productos hipoalergénicos, una dieta rica en ácidos grasos y una hidratación adecuada pueden ayudar mucho. Siempre puedes buscar apoyo en especialistas estéticos o de grooming . Por último, no hay que descartar causas emocionales. El estrés, la ansiedad o el aburrimiento pueden hacer que un perro se lama o se rasque por hábito. Si notas que lo hace cuando está solo o tras cambios en su rutina, es posible que necesite más estimulación mental, ejercicio o compañía. No dejes de poner atención a tu perrito En resumen, la picazón constante es un síntoma, no una enfermedad. La clave está en observar otros signos —como pérdida de pelo, enrojecimiento o mal olor— y acudir al veterinario para un diagnóstico preciso. Ignorar el problema solo aumentará la incomodidad y el riesgo de infecciones. Un perro sano no debería rascarse todo el día, y con el tratamiento adecuado, volverá a sentirse tranquilo y feliz.










